miércoles, 11 de marzo de 2009

El lenguaje de Obama

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El nuevo Presidente de los Estados Unidos, es etiquetado como un gran "orador".........incluso antes de llegar a la Casa Blanca ya era evaluado en esta materia….. Pero ¿que es eso de “buen orador”?, ¿acaso es necesario para serlo arrastrar masas?..¿cual es la línea de separación entre el buen orador, el manipulador de masas y el producto de marketing?. No olvidemos que Eva Perón o Hitler también eran etiquetados así, y la verdad sus discursos rezumaban manipulación, populismo incendiario , palabras huecas, narcisismo y odio, en uno y otro caso.

Según su significado, la oratoria es el Arte de hablar con elocuencia para informar, convencer, persuadir y/o deleitar a un auditorio. Independientemente de las etiquetas que le pongamos, no cabe duda de que los discursos de Obama llegan a la gente, ¿y porqué?.

Analizando la técnica de su lenguaje parece impecable..Una voz clara, rotunda, que vocaliza, que hace énfasis donde tiene que hacerlos, que utiliza los silencios, la mirada, la firmeza y la determinación, pero con economía, es decir sin derrochar “energia suplerfua”, sin movimientos exagerados, pero también acompañando el cuerpo al discurso, es asertivo.

Pero sobre todas las cosas hay una que destaca: se le percibe cómodo, con lo cual no hay disociación entre lo que dice y como lo dice…¿será esa la clave?

Cuando Obama aún no era político en activo, publicó Los sueños de mi padre en 1995, un año antes de su elección al Senado de Illinois. Aquí no se presentaba como un hombre seguro de sí mismo y capaz de ofrecer a los ciudadanos americanos una solución a sus problemas, sino como alguien que se buscaba a sí mismo*….

Esa búsqueda le ayudó a ser lo que es y ha presentarse como es. Será eso

*Cita: Juan Avilés. Catedrático de Historia Contemporánea de la UNED

Darwin y la expresión de las emociones

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Cuando se cumplen 200 años del nacimiento de Charles Darwin y 150 años de la publicación de su grandisima contribución a la ciencia natural, El origen de las especies, publicada en 1859, y de su teoría de la evolución, me gustaría recordar su obra “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”, ensayo que vio la luz en 1872, la obra que más se acerca a la psicológia, ya que Darwin como observador y científico, fué pionero en otras ciencias. ¿Qué aporta Darwin en esta obra, que nos pueda interesar, sobre la comunicación? Para Darwin, como ya demostró en “El origen del hombre” el uso más primitivo de la voz y de su posterior desarrollo se haya ligado con la anticipación del placer “más intenso que los animales son capaces de sentir”, y así el desarrollo de los órganos vocales, en el hombre, va asociado con el placer, ya que como animal social que es, y debido a su uso habitual para la intercomunicación, lo usa con más frecuencia que los animales y para expresar infinitas expresiones, no solo de disgusto u otras más negativas. Así que las diversas cualidades de la voz “se originaron al hablar bajo la excitación de fuertes sentimientos y esos sentimientos se han trasmitido luego a la música”. ¿Y qué pasa con el miedo?, ¿como influye en el habla?, pues su visión no se aleja de la realidad ya que como el miedo produce temblor en todos los músculos del cuerpo, consecuentemente “la voz se hace trémula y al mismo tiempo ronca por la sequedad de la boca, ya que las glándulas salivares dejan de actuar”. Ciertas emociones negativas, pues no nos ayudan nada para comunicarnos ya que la expresión abierta de una emoción, sin los bloqueos que la ansiedad y el miedo puedan provocarnos, intensifica esa emoción y por tanto su expresión, y por el contrario la represión de sus síntomas externos, debilita nuestras emociones, ósea que tratar de ocultar el miedo nos acerca más a él, así como al intensificar la rabia nos dejamos llevar por gestos violentos. Así pues lo que llegue con mesura y sin disimulos mentales, llegará al que nos escuche, ya que como muy inteligentemente parafraseó Darwin de Shakespeare:

“No es monstruoso que ese actor ahí delante,

en lo que no es sino una farsa, una fantasía de pasiones,

pueda forzar así el alma a su capricho;

que con su actuación palidezca todo su rostro,

que las lágrimas acudan a sus ojos, la turbación a su semblante,

la voz se quiebre, y todos sus movimientos obedezcan

Sometiéndose a sus deseos? ¡Y todo para nada ¡

Hamlet, acto II, esc 2

Sin forzar la máquina del lenguaje de las emociones, disfrutemos de ellas ya que, como nos indica Darwin es “importante para el bienestar del género humano”